? Melbourne – Madrid I: Phoenix

Phoenix, de Melbourne, Australia, estuvo en Madrid el otoño pasado. De aquellos cuatro días en nuestras calles surge la siguiente crónica, escrita en primera persona e ilustrada con fotos del propio Phoenix. Más sobre él en Facebook e Instagram.

El Phoenix resurge en Madrid

Cuatro días fantásticos (y llenos de arte) en Madrid -y casi seis semanas en España- que me dejaron con ganas de más. Era mi primer viaje al extranjero, lejos de mi casa en Melbourne, Australia, en casi cuarenta años y aunque en principio mi intención no era hacer street art al final aproveché la ocasión para llevar un poco de Phoenix allá donde fuera.

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Salir de Melbourne

Llevo treinta años como artista de collage, pero sólo tres como artista urbano (o como artista público de collage), con trabajos repartidos por todo Melbourne, mi ciudad natal, pero también por la mayoría de ciudades australianas, así como por París, Berlín, Sao Paulo y Toronto. Durante mis casi seis semanas en España lo pasé muy bien pegando collages en Barcelona, Girona, Cadaqués, Granada, Juvilés, Sevilla y –last but not least– Madrid.

Suelo colocar mis trabajos -una combinación de fotocopia y collage tradicional del de cortar y pegar- en forma de pegatinas, pequeños posters o placas sólidas, del estilo de las que hace Invader. Me encanta el color, la iconografía, los textos, las ideas, la política, la improvisación y, cómo no, jugar con el espacio público. Me encanta viajar con mi arte: mi manera de trabajar y el estudio móvil que llevo siempre conmigo me permiten sacar mi alfombrilla para cortar y mi carpeta de trabajo y ponerme manos a la obra en la habitación de un hotel, en un café, en una biblioteca pública… o en prácticamente cualquier otro sitio. También llevo siempre encima mis originales, así que puedo reproducir y recrear mis trabajos en cualquier lugar, siempre y cuando tenga a manos una fotocopiadora que yo mismo pueda manejar (algo que ha supuesto un cierto desafío en España), aunque también me gusta mucho crear nuevas obras según avanza el viaje.

Estudio móvil en el hall del Avenida Palace Hotel de Barcelona:

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Tenía preparadas algunas versiones en portugués de mis trabajos, con el objetivo de pegarlas en Sao Paulo dentro del Urban Heart’s Street Art Without Borders, así que mientras preparaba mi viaje a España hice también algunas versiones en castellano. También me llevé un set de letras y acentos para hacer palabras por el camino.

Alas doradas ¡AQUI!, ideado y creado durante el viaje por el sur de España. Balcón de mi apartamento en la calle Hernando Colón, en Sevilla.

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!ESPABILATE! Un póster de mi serie Voz de la Tierra Azul, preparado en Melbourne antes de volar a España y pegado en el Carrer del Call, en el Barrio Gótico de Barcelona.

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Pegando en España

Mi experiencia pegando en España ha resultado ser muy distinta a mi experiencia en Melbourne. Melbourne ha adquirido cierta reputación como destino turístico por su arte urbano y hay una serie de lugares en la ciudad en los que hacer arte urbano, no llegando a ser legal, sí es tolerado y permitido: también tenemos una amplia red de callejones (llamados back lanes), construidos durante la llamada fiebre del oro en Melbourne, a finales del siglo XIX.

En españa encontré muy pocos black lanes -espacios donde los artistas pueden pintar o pegar sus obras sin ser vistos-, más que nada porque en España hay casas que dan a esos callejones…  A esto hay que añadir los horarios de los españoles, según los cuales la gente saca a pasear al perro o vuelve a casa a cualquier hora de la noche, algo que hace que el artista urbano esté más expuesto.

Esta sensación de estar expuesto fue especialmente intensa durante los cuatro días que pasé en Malasaña, en Madrid: con todas las calles iluminadas con una brillante luz naranja, gente en la calle a todas horas y los coches de policía pasando regularmente y nunca lo suficientemente lejos… No pude contactar con ningún artista local y tuve que salir a la calle solo con mi bolsa de pequeños posters. El resultado es que sólo una pequeña parte de mi stock de posters acabó en las paredes de Madrid.

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Otra cosa curiosa de mi experiencia en Malasaña fue ver el trabajo nocturno de un ejército de limpiadores de calles con sus carros -a los que vi una noche surgiendo como hormigas de unas puertas metálicas de aspecto absolutamente normal- que se paseaban arrancando pegatinas e intentando despegar pósters pegados con PVA de farolas y mobiliario urbano en general antes del amanecer.

Este limpiador pronto se dio por vencido tras intentar despegas uno de mis pósters de PVA en la calle de la Palma. Otras pegatinas demostraron ser mucho menos resistentes y desparecieron en su mayoría en las primeras veinticuatro horas.

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Madrileño durante cuatro días

Nuestro viaje a España consistió en una bonita combinación de campo y ciudad: siete días en bici por Cataluña y siete días en Juvilés, un pequeño pueblo en las Alpujarras, todo ello combinado con la vida, algo más revuelta, en Barcelona, Granada, Sevilla y Madrid. Nuestros cuatro días en Malasaña fueron nuestra mejor experiencia en las entrañas de una ciudad grande y moderna en España. Mi acompañante encontró un apartamento en la calle de La Palma, justo en el centro de una zona muy activa en cuanto a graffiti y arte urbano. Era el campamento base perfecto para salir a pegar, con lugares ideales para ello en la misma puerta de casa.

Calle de la Palma, Malasaña.

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Uno de mis dibujos de alas blancas en el Cafe Paloma Blanca, en Malasaña.

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Me encanta la idea de decir ¡hola! con una pieza de arte urbano.

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Deja tu… en la  Corredera Alta de San Pablo, en Malasaña.

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¡AQUÍ! Hecha y pegada en la Calle de la Palma. De mi serie Herramientas de Phoenix.

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Que tu…

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Pequeño póster de la cola de una ballena. Pegado con el permiso del dueño en la puerta de nuestro apartamento en la calle de la Palma, en Malasaña.

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La próxima vez que vaya a Madrid espero encontrar un grupo de gente con el que salir a pegar: con ese imprescindible conocimiento de lo local, unos cuantos pares de ojos y una sensación de fuerza de grupo. El arte, tanto en la calle como en las galerías de Madrid, me impresionó mucho (entrar el la sala del Guernica me dejó sin aliento, casi literalmente), espero no tardar en volver.

Gracias, Madrid. ¡Hasta luego!



Una respuesta a “? Melbourne – Madrid I: Phoenix”

  1. Sonia dice:

    G’day, mate!
    I was living in crazy Melb for 14 months and… yeah, you betcha Mad is not Melb… but I love both! Madbourne!!! 😀
    One of the most surprising things about Melb for me was exactly that, the awesome backlanes in the CBD (rockin’ Cherry Lane!) and the respect for the street art.
    Try to think on this way: touristic, maybe, but now, after some days in Madrid, sure you have an idea about how much effort you, my dear street artists, have to do to become ‘touristic’.
    Ta 2 U, Melbournians!