→ Circular 4 | La crónica
El pasado mes de octubre se celebró, siempre en San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde, Madrid), la cuarta edición de Festival Circular, con la que dimos continuidad a un proyecto que se inició en 2019 y que se cuenta entre las iniciativas a las que más cariño tenemos en Madrid Street Art Project.
Pieza audiovisual realizada por Esquie para Circular4
Para esta nueva edición contamos con la participación de tres artistas: DosJotas, Ememem y Lydia Garvín. Las intervenciones artísticas realizadas por ellos y ellas están encuadradas en la línea conceptual que el festival ha venido marcando desde sus inicios y son todos trabajos contextuales, respetuosos, comprometidos, de gran carga simbólica e integrados en el barrio de San Cristóbal tanto en su contenido como en las dinámicas a través de las cuales fueron creados. Nos enorgullece comprobar que aquellas líneas maestras que se establecieron en los inicios del festival, allá por 2019, no sólo siguen siendo válidas, sino que muestran también una flexibilidad que permite que se mantengan, y hasta mejoren, con la participación de nuevas artistas. Estas directrices siguen pasando por una serie de procesos ligados a la comunidad, realizados con tiempo, sin prisas y desde el diálogo entre las artistas y el barrio y sus habitantes. Como en otras ocasiones, no podemos sino estar más que satisfechas con los resultados, por considerar además que logran sumar al territorio en clave artística.
DOSJOTAS
“Estamos trabajando para mejorar su ciudad, disculpen las molestias” es el eslogan habitual con el que los ayuntamientos intentan justificar las incomodidades que provocan las obras urbanas. Ese lenguaje institucional, que promete un futuro mejor a cambio de una incomodidad pasajera, es el punto de partida del proyecto de DosJotas, que busca señalar la dejadez crónica que sufren barrios como San Cristóbal de los Ángeles.
El proyecto se desarrolla a través de tres intervenciones: “Mobiliario embalado”, “Disculpen las molestias” y “Manual de entrenamiento urbano”.








EMEMEM
El trabajo artístico de Ememem es el de un sanitario, a medio camino entre el de un cirujano y el de un curandero: por un lado, disecciona de manera meticulosa las heridas de las calles y, por otro, posa sus manos sobre ellas para tratar de sanarlas. A su paso por San Cristóbal dejó seis intervenciones artísticas en el barrio, o lo que viene a ser lo mismo: seis heridas urbanas curadas de manera poética.
Cuatro de las intervenciones se hicieron sobre suelo y dos sobre pared; en la mitad de los casos aparece un pequeño texto que mezcla el humor con la reflexión (“Llama a tu madre”, “Aquí yace un bache” e incluso un pequeño crucigrama), y en una de ellas un falso enchufe nos invita al juego. Todas generan belleza donde antes no la había, y sorpresa, ilusión e incluso risas tras su inesperado descubrimiento. En definitiva, Ememem transforma, repara y mejora el espacio público -en este caso el de San Cristóbal-, y por lo tanto también la vida de quienes lo habitan, a través de composiciones abstractas de azulejos reutilizados realizadas con maestría artesanal y mucho cuidado. Pura poesía de barrio.











LYDIA GARVÍN
Para Lydia Garvín supuso un reto llevar a cabo sus intervenciones artísticas en San Cristóbal, donde “toda intervención artística en el espacio público que no venga impulsada o auspiciada por el Ayuntamiento tiende a entenderse como un acto de vandalismo, y es retirada en cuestión de horas por los equipos de limpieza con el objetivo de que, al menos en apariencia, nada esté fuera de orden”. Partiendo de esta dificultad casi intrínseca al arte urbano, Garvín buscó otra manera de generar una huella en el barrio, y la encontró haciendo que sus propuestas apelasen directamente a la gente e involucrando al máximo a vecinas y vecinos en todo el proceso de creación.
A raíz de una serie de encuentros con personas y asociaciones de San Cristóbal, Garvín eligió cuatro negocios o entidades que se consideraron representativos del barrio: Cinesia, centro vecinal autogestionado; la frutería de Doha y Jannat, el salón de belleza Atenearts y el Vietnam, uno de los bares más icónicos de la zona. La artista creó cuatro carteles únicos, pintados a mano con oleo-pastel y los colocó en otros tantos emplazamientos publicitarios, de iniciativa privada y consumo público, convirtiéndolos temporalmente en espacios de expresión y promoción del barrio y para el barrio.
Además, la artista creó una baraja de cartas, al estilo de las tradicionales, con las que transmitir también cierto orgullo de barrio. La baraja, cuya trasera tiene escrito ese mismo lema, “Orgullo de barrio”, incluía los cuatro diseños de los carteles y se completaba con dibujos creados por las chicas y chicos del proyecto educativo de Galgo Flaco.







TALLER DE GRÁFICA MIGRANTE
Como en ediciones anteriores, Circular 4 contó también con un taller abierto a las vecinas y vecinos de an Cristóbal. Enfocado a personas migrantes de todas las edades, el Taller de gráfica migrante sirvió para crear un espacio creativo y de expresión comunitaria, en el que se exploraron las complejidades emocionales y las historias que surgen al situarse en un nuevo lugar. Dirigido por lxs artistas colombianxs Marcela Romero y Yeye Torres del Laboratorio de Exploración Gráfica, permitió a lxs participantes canalizar sus experiencias personales de migración a través de la creación de postales únicas.





Desde Madrid Street Art Project, queremos dar las gracias (una vez más) a Cinesia, a la Asociación Vecinal La Unidad de San Cristóbal y a las vecinas y vecinos de San Cristóbal por su apoyo a lo largo de todo este recorrido. Y por supuesto a DosJotas, Ememem y Lydia Garvín por haberse sumado a esta aventura.
La cuarta edición de Circular se han llevado a cabo gracias a las Ayudas a la creación contemporánea y a la movilidad nacional e internacional 2024/2025 del Ayuntamiento de Madrid.






